En esta cotidianidad turbulenta, ni el citadino alienado, ni el citadino psicoanalizado, se detienen a pensar, mucho menos a sentir y saborear, sobre la textura de las palabras; mejor aún, sobre su sentido connotativo y profundo. ¿A qué sabe la letra final del vocablo última? A un potásico plátano pudiera contestar Krapp en su afán de legar en su última cinta el pensamiento tan existencial como absurdo de Samuel Beckett.
La última cinta de Krapp es la más reciente (no la última, en ese caso dicho significado cambiaría el significante) puesta en escena del dramaturgo argentino Gustavo Durán. Este traslado del texto beckiano al teatro argentino se concreta soberbiamente cuando el actor Nestor Losada deja de lado su bata de médico y se pone la máscara del desolado y moribundo Krapp.
En qué pasividad o tempestad, en que latitud, longitud y segundo llegará el ocaso de la vida misma; esa es la reflexión que siembra en el espectador esta obra alojada en la intimidad del centro cultural La Salita.
Un escritorio, unas cajas con cassettes, un diccionario, un libro de memorias, unas llaves y una lámpara que emite una luz tan tenue como de luciérnaga, construyen el preciso espacio donde el ocaso del viejo Krapp tiene lugar. La perdición por una mujer, la incongruencia de la vida y las obsesiones características de la especie humana son algunos de los destellos existencialistas que se escuchan en las cintas que este personaje no escucha pero sí saborea. La "a" en la palabra última puede saber a rosas negras desgarradas en un cristalino y frío lago patagónico, o a acarameladas lágrimas guardadas en un frasco de una alacena vacía; puede saber a dolor y muerte con una pizca del adiós del amor, puede ser de gusto agrio o dulce, o ausente; sin embargo, sabrá y esta puesta es el detonante que despierta en el público esta infinita gama de posibilidades gustativas que la vida puede tener en su último suspiro.
Fuentes consultadas: http://www.alternativateatral.com/
La última cinta de Krapp es la más reciente (no la última, en ese caso dicho significado cambiaría el significante) puesta en escena del dramaturgo argentino Gustavo Durán. Este traslado del texto beckiano al teatro argentino se concreta soberbiamente cuando el actor Nestor Losada deja de lado su bata de médico y se pone la máscara del desolado y moribundo Krapp.
En qué pasividad o tempestad, en que latitud, longitud y segundo llegará el ocaso de la vida misma; esa es la reflexión que siembra en el espectador esta obra alojada en la intimidad del centro cultural La Salita.
Un escritorio, unas cajas con cassettes, un diccionario, un libro de memorias, unas llaves y una lámpara que emite una luz tan tenue como de luciérnaga, construyen el preciso espacio donde el ocaso del viejo Krapp tiene lugar. La perdición por una mujer, la incongruencia de la vida y las obsesiones características de la especie humana son algunos de los destellos existencialistas que se escuchan en las cintas que este personaje no escucha pero sí saborea. La "a" en la palabra última puede saber a rosas negras desgarradas en un cristalino y frío lago patagónico, o a acarameladas lágrimas guardadas en un frasco de una alacena vacía; puede saber a dolor y muerte con una pizca del adiós del amor, puede ser de gusto agrio o dulce, o ausente; sin embargo, sabrá y esta puesta es el detonante que despierta en el público esta infinita gama de posibilidades gustativas que la vida puede tener en su último suspiro.
Fuentes consultadas: http://www.alternativateatral.com/
1 comentario:
Adriana:
Recién ahora doy con este escrito tuyo!
Lamento que no nos lo hubieras hecho llegar antes.
Estimulantes palabras, reflexiones sobre las que trabajaré.
El sábado 10/11/07 es la úlima función (te extiendo, de paso, nuestra invitación, sin costo alguno).
Un beso y... gracias!
Gustavo Durán
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