La Internet se ha instalado en la vida de quienes tenemos las posibilidades tecnológicas- y por ende económicas- de acceder a esta comunidad que García Santiago describe de idiosincrasia hipertextual. Para la disciplina periodística este desarrollo en la tecnología ha traídos cambios de trescientos sesenta grados; desde esta perspectiva, puede verse el alcance, injerencia e influencia que la World Wide Web tiene en el acontecer diario, de periodistas, con los diarios on-line y la información en tiempo real, y comunidad virtual en general, con la heterogeneidad y exceso en la información, y la vida paralela que los miembros de ésta comunidad pueden ejercer en este universo virtual.
La relación y responsabilidad que el periodismo guarda para con el uso de Internet como fuente de información y difusión de la misma, es compleja y refleja, someramente, los aspectos sociológicos que el consumidor y navegador de la web encara en esta interacción hombre-tecnología.
La transversalidad, como aspecto sociológico característico de la W3, plantea de inicio el principio caótico en el que la comunidad virtual – periodistas, como consumidores muy activos, y la comunidad virtual en su amplia gama de usuarios, activos y pasivos- tiende lazos (sociales e informativos) que han modificado la difusión y consulta de información.
En la sociedad del siglo XXI, la información se ha convertido en un bien que puede atesorar un niño de ocho años para sus informes escolares, como una compañía trasnacional y por supuesto Google o Microsoft.
Ese cambio de paradigma en el manejo de la información, ha generado un periodismo alternativo en los blogs y páginas personales. Es cierto, la calidad y las fuentes de información que una gran mayoría de los blogs manejan no son verificables; sin embargo, existen, y difunden información de ahí que puedan ser catalogadas como un medio de información real y tangible.
Las páginas personales hoy se han constituido como medios alternativos y eso es una de sus ventajas, que, a pesar de no tener un alcance tan masivo como si lo tienen la televisión, la radio y diarios, si se lo hacen como lugares de libre expresión. Empero, la libre expresión siempre tiene la posibilidad de caer en el libertinaje, que en el caso concreto de los blogs se manifiesta en el uso de esta información no verificada más que en su publicación – si, en teoría, el que publica determinada información debería tener la ética suficiente para hacerlo si y sólo sí la tiene puede demostrar su veracidad- en el uso indiscriminado de la misma.
Hoy, el periodismo puede ver a los blogs como un aliado o como un enemigo. Si se lo ve desde la oportunidad de un medio de libre expresión, independiente a los intereses económicos de las compañías mediáticas- locales e internacionales- pero puede ser una amenaza la credibilidad y seriedad que la profesión periodística exige en el momento en que, sin bases sólidas, se difunde información sin evidencia ni sustento.
El blog se convierte en la paradoja del periodismo digital, ya que visto desde los principios básicos del periodismo, pudiera ser un estandarte por su principio básico de libertad – de expresión, ideas, contenidos- sin embargo, la heterogeneidad, e incluso anonimato, de las fuentes que publican en los blogs contradicen otro de los principios básicos de esta profesión informativa, la credibilidad.
Queda apelar al criterio de la comunidad virtual en el uso de la información que la web provee, almacena y genera a cada segundo y en tiempo real; por algo se le llama World Wide Web.
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