Una vibración en mi bolso cortó los pensamientos en los que estaba ensimismada tratando de dilucidar el film argentino con el que me deleitaría en los próximos días. Hola, dije para calmar las ansias de mi celular que parecía tener vida propia con aquel zumbido constante y sonante, era Gustavo Sambuccetti al teléfono invitándome a la inauguración de su exposición fotográfica, con singular alegría le dije que ahí estaría a las diecinueve pese a que tengo la poco cortés costumbre de la impuntualidad.
Al día siguiente, jueves 26 de octubre, tras tomar el siempre oportuno bondi 41 y caminar a paso veloz por las fashionistas calles de Recoleta llegué a la Fundación Los Cedros (Ayacucho al 1486) a las siete menos dos minutos, si, puntualmente (en realidad impuntualmente porque llegué antes, así que eso demuestra que la puntualidad existe solo en la teoría, en la práctica, solo contados perfeccionistas llegan a ese momento preciso en el tiempo ficticio) lo cual demuestra el interés y expectativa que el trabajo de Di Pompo (seudónimo usado por Sambuccetti para esta muestra) - realizado durante dos años de travesías por África, Europa, y el Medio Oriente- me causaba.
Tras entrar en aquel recinto libanés lo primero que saltaba a la vista era la fotografía de presentación de la exposición que dejaba entre ver un destello de la joya artística que en su conjunto constituye "Paisanos y Paisajes". Sambuccetti creaba un poco de suspenso, como todo aquel que tiene sangre de artista en las venas, haciéndose presente solo mediante una foto suya que, para quien lo conoce, lo evidenciaba despertando comentarios como: "¿es él verdad?", y para quien no, lo mantenía como incógnito tras una gafas de sol con una encandilante orilla blanca; de dicha foto, emanaba una gota de la esencia de Di Pompo, su perfume brotaba imparable de las paredes que albergaban veinticinco momentos que este fotógrafo argentino detuvo en el tiempo.
Marrón, azul, arena y mosaicos de coyuntura que se potencian al infinito y se entrecruzan en ese instante reflejado en plata aglomerada.
Sombrillas ligeramente inclinadas haciendo reverencial al sol de una solitaria playa marroquí.
Un templo que se erige a contra luz cual sombra de noche sin luna en el desierto aferrándose al deslumbrante azul del cielo turco.
Oro naranja atrapado en un levantamiento de tierra que envuelve espacios que contienen una cotidianidad contenida en las casas que se postran en su terrosa falda.
Este es el grado de ensoñación que transmiten estas fotografías que denotan una realidad distante- en el universo de lo tangible- de Marruecos, Siria, Turquía, Senegal, España y Suiza, pero asible desde la mirada de Sambuccetti y su Pentax ME que arribó pasadas las ocho de la noche a la sala de exposición saludando a los presentes que anhelaban su presencia física; dio el toque final a su muestra con los títulos de las obras que, para sellar el contexto, estaban escritos en árabe.
Paisanos y Paisajes de Di Pompo estará en la Fundación Los Cedros, Ayacucho 1486, del 26 de octubre al 11 de noviembre del 2007, de lunes a viernes. La entrada es libre y la fascinación que las fotografías de Sambuccetti inyectan es un delicatessen para los sentidos.
Al día siguiente, jueves 26 de octubre, tras tomar el siempre oportuno bondi 41 y caminar a paso veloz por las fashionistas calles de Recoleta llegué a la Fundación Los Cedros (Ayacucho al 1486) a las siete menos dos minutos, si, puntualmente (en realidad impuntualmente porque llegué antes, así que eso demuestra que la puntualidad existe solo en la teoría, en la práctica, solo contados perfeccionistas llegan a ese momento preciso en el tiempo ficticio) lo cual demuestra el interés y expectativa que el trabajo de Di Pompo (seudónimo usado por Sambuccetti para esta muestra) - realizado durante dos años de travesías por África, Europa, y el Medio Oriente- me causaba.
Tras entrar en aquel recinto libanés lo primero que saltaba a la vista era la fotografía de presentación de la exposición que dejaba entre ver un destello de la joya artística que en su conjunto constituye "Paisanos y Paisajes". Sambuccetti creaba un poco de suspenso, como todo aquel que tiene sangre de artista en las venas, haciéndose presente solo mediante una foto suya que, para quien lo conoce, lo evidenciaba despertando comentarios como: "¿es él verdad?", y para quien no, lo mantenía como incógnito tras una gafas de sol con una encandilante orilla blanca; de dicha foto, emanaba una gota de la esencia de Di Pompo, su perfume brotaba imparable de las paredes que albergaban veinticinco momentos que este fotógrafo argentino detuvo en el tiempo.
Marrón, azul, arena y mosaicos de coyuntura que se potencian al infinito y se entrecruzan en ese instante reflejado en plata aglomerada.
Sombrillas ligeramente inclinadas haciendo reverencial al sol de una solitaria playa marroquí.
Un templo que se erige a contra luz cual sombra de noche sin luna en el desierto aferrándose al deslumbrante azul del cielo turco.
Oro naranja atrapado en un levantamiento de tierra que envuelve espacios que contienen una cotidianidad contenida en las casas que se postran en su terrosa falda.
Este es el grado de ensoñación que transmiten estas fotografías que denotan una realidad distante- en el universo de lo tangible- de Marruecos, Siria, Turquía, Senegal, España y Suiza, pero asible desde la mirada de Sambuccetti y su Pentax ME que arribó pasadas las ocho de la noche a la sala de exposición saludando a los presentes que anhelaban su presencia física; dio el toque final a su muestra con los títulos de las obras que, para sellar el contexto, estaban escritos en árabe.
Paisanos y Paisajes de Di Pompo estará en la Fundación Los Cedros, Ayacucho 1486, del 26 de octubre al 11 de noviembre del 2007, de lunes a viernes. La entrada es libre y la fascinación que las fotografías de Sambuccetti inyectan es un delicatessen para los sentidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario